ORIGEN Y GESTAS DE LOS GODOS

Las personas que han contribuido a esta traducción son:

Runareiks (Hrothiland Bairhteins),
25-29:
Giuseppe Pagliarulo
Francisc Czobor
Brian Beck
Tim O’Neill
Gerry T. (Last name?)
Sean Crist
Matthew Carver
129-130:
ualarauans
202-206:
ualarauans

3

Du þaim uzuh sumaim spillam Kreke jah Rumone gatilaim biaiauk. In þis ni andbeitais, ak andnim godamma wiljin, gairnjaba ussiggw. Jah jabai leitilaba qiþan ist jah þu, swe nehvundi kunjis, gaminþjis, biauk bidjands faur mik, broþar liuba. Frauja miþ þus. Amen.

A esto he añadido varios datos que me han parecido convenientes sacados de algunos historiadores griegos y latinos, y he introducido en el texto un comienzo y un final, así como muchas aportaciones de mi propia cosecha.

Por tanto, recibe con agrado lo que me solicitaste sin reproches por mi parte, y léelo con mayor agrado aun. Si he omitido algún detalle y tú, como vecino[1] que eres de este pueblo, lo recuerdas, añádelo y ruega por mi, queridísimo hermano. Que el Señor te acompañe. Amén


[1] En el caso de que Castalio fuera un destinatario real y no ficticio, podría tratarse de un romano occidental que viviera en la zona fronteriza del territorio godo. Esto explicaría que Jordanes escribiese esta obra en latín a pesar de tener la lengua goda como materna y de vivir en Constantinopla, que pertenecía al ámbito lingüístico griego.

I Capítulo primero. Descripción general de la Tierra

4.-Airizans unsarai, swa spilloþ Aurausius, þizozei þrijos daileis Asia, Aiwropa jah Afrika haitanda. Bi þo þrijafalda airþos dailein managai nehva bokarjos sind, þaiei ni þatainei baurgs jah stade lageinos skeirjand, ak jah gredins rasto mitond du bairhtjan. Hulmos jah, mareins wegam miþblandai, jah mikilai jah leitilai þaiei Kwkladas þau Spauradas haitanda, in mareins mikilai flodau ligand.

Nuestros antepasados, como cuenta Orosio[2], consideraron que toda la circunferencia de la Tierra rodeada por el cinturón del Océano estaba dividida en tres partes y las llamaron Asia, Europa y África. Sobre esta división tripartita del globo terráqueo existe un número casi incontable de escritores que no sólo explican la situación de las ciudades y lugares, sino también, lo que es más preciso aún, calculan sus distancias en pasos y millas. Determinan también la situación en la inmensidad del grandioso mar Océano de las islas, tanto mayores como menores, expuestas al oleaje marino, a las que denominan Cicladas o Espóradas.


[2] Cfr. Orosio, Historiae aduersum paganos, 1,2, 1. Un magnifico comentario de la terminología geográfica de Orosio (muy semejante a la de Jordanes) se puede encontrar en Y. Janvier, La géographie d’Orose, París, 1982, págs. 58-169.

 

5.-Iþ Okaianjos unatgagganos fairrizos markos ni þatainei hvas sokjands skeirjan ni habaiþ, ak jah ni manna mahta þairhgaggan þos, in munþ gibandons mareigrasis, jah winde anai in rima, unatgaggan ist jah ni manna kann alja Imma þammei ita gaskop.

Por lo que respecta a los inaccesibles confines del Océano, no sólo nadie ha emprendido la tarea de describirlos, sino que ni siquiera a nadie le ha sido posible traspasarlos, porque, dada la resistencia que ofrecen las algas y la ausencia de vientos, se comprende que son un lugar sin retorno, conocido solamente por Aquel que lo creó.

 

8.-Habaiþ jah anþarans hulmans in seinai midumai haitanda Balearais, habaiduh jah anþarana Mainabian, jah Aurkadans 33, sweþau ni allos bauandam. Habaiþ jah in fairristamma wistralanda anþarana hulm haitanana þule, þizei Mantuanus qiþiþ:

“þus skalkinoþ fairristamma þule.” [Bairgilius, Geaurgika 1, 30]

Tiene además este mar otras islas en su parte más interior que se llaman Baleares; y tiene también otra, Mevania, así como las Orcadas, en número de treinta y tres, aunque no todas habitadas[3]. Tiene también en su extremo más occidental otra isla llamada Tule, de la que dijo entre otras cosas el poeta mantuano:

“Que te obedezca Thule”  [Virgilio, Geórgicas 1, 30][4].


[3] Mevania podría ser la Isla de Man, que Orosio (hist., 1, 2, 82) sitúa en las proximidades de Irlanda, igual que las islas Orcadas, las actuales Orkneys (ibid., 1, 2, 78).

[4] La cita corresponde a Virgilio, Geórgicas, 1, 30. Sobre la lectura indirecta de Virgilio por parte de Jordanes a partir de florilegios tardíos, vid. J. Lorenzo, «Ecos virgilianos en Gregorio de Tours y Jordanes», Helmantica, 33, 1982, pags. 359-369. Los autores antiguos designaban como Tule o Thule la parte más septentrional del continente europeo. El navegante griego Piteas fue el primero en llegar allí en un viaje desde Britania. Actualmente se cree que esta denominación podría corresponder a las islas Shetland, pero también se la ha identificado con Islandia, el norte de Noruega o incluso con la mítica Atlántida.

 

9.-Habaiduh þata silbo mikilo saiw in arktadailai, þata ist, naurþadailai mikilana hulm haitanana Skandian[5], fram þammei mein spill (jabai Frauja wili ) anastodjada ; þata kuni auk þizei ussateins sprauto af midumai þis hulmis swa managos biwos tarmjandeins in airþa Aiwropos qam ; hvaiwa þau hvileikamma haidau, in þamma laistjandin (jabai Frauja wili) skeirjau.

Este mismo Océano inmenso acoge igualmente en su parte ártica, es decir, septentrional, una gran isla cuyo nombre es Escandia[5], a partir de la cual comenzaremos nuestro relato con la ayuda del Señor, ya que el pueblo cuyo origen tan insistentemente me preguntas llegó al continente europeo después de salir del corazón de esta isla como un enjambre de abejas. Cómo y en qué condiciones se realizó esta salida lo explicaremos en los siguientes capítulos, si el Señor nos lo concede.


[5] En la Antigüedad, la Península Escandinava era considerada una inmensa isla, dado que no se conocía su conexión septentrional con el continente. Plinio el Viejo (nat., 4, 96) y Pomponio Mela (geogr., 3, 54) hablan de Scandinavia para designar lo que Jordanes suele denominar Scandia.

II.-Capítulo II. Descripción de las Islas Británicas

10

Aþþan nu bi Britannios hulm, saei in watin Okaianjos miþ Hispanjai, Galliai jah Gairmanjai[6] ist, ei magau, maurguba rodjau. In þis mikileins ni manna, swaswe mereiþ Libius[7], and farons ist, iþ managai haband anþarana mun bi þata rodjandans. Raihtis, lagg mel fram armim unathehviþs, Iulius Kaisar waihjom, in wulþaus þatainei, uslauk[8]; fram þamma mela maþlamannam jah anþaraim in grundiwe managaize atnehvaba, bairhtaba mel þatei laistiþ ist melis sumis unuhteigis andhulida þatei, swa fram Krekiskaim jah Rumoniskaim bokarjam bigat, þairhwisa skeirjan.

Pero ahora trataré brevemente y en la medida de mis posibilidades de la isla de Britania, que está situada en el corazón del Océano, entre las Hispanias, las Galias y Germania[6]. Aunque en otro tiempo, como cuenta Livio[7], nadie la circunnavegó en toda su extensión, fueron muchos los que expresaron diversas opiniones sobre ella. Si bien es cierto que permaneció durante largo tiempo inexpugnable ante los ejércitos romanos, Julio César la hizo accesible con sus combates, en los que buscaba tan sólo su gloria personal[8]. Más tarde muchas personas la recorrieron gracias al comercio y por otros motivos, y reveló a la siguiente generación, deseosa de conocerla, su situación más exacta. Ésta es la que expongo aquí tal y como nos es transmitida por los autores griegos y latinos.


[6] La información que nos transmite Jordanes en esta digresión sobre las Islas Británicas parece totalmente libresca y sin relación directa con la historia central de los godos. La fórmula misma con la que comienza «paucis absoluam», de raíz salustiana (cfr. Sall., Iug., 17, 2, 3), suele ser la propia de las digresiones literarias en obras historiográficas tardías.

[7] No se nos ha conservado el libro CL de la Historia Romana ab Vrbe condita de Tito Livio (59 a.C.-17 d.C), donde al parecer se contenía esta información sobre Britannia. Sin embargo, el historiador Cornelio Tácito (ca. 55-120 d.C.) narra que fue precisamente su suegro, Cneo Julio Agrícola, el primero que circunnavegó la isla en época del emperador Domiciano (cfr. Tac, Agr., 10, 5).

[8] César realizó dos expediciones a Britannia los años 54 y 55 a.C, aunque la conquista definitiva de la isla se realizó posteriormente, en el año 43 d.C, durante el reinado del emperador Claudio (cfr. Caes., Gall., 4,20-38 y 5,2-22).

 

14

In þis hugjand sumai, ei sa hulms us þaim landam wandjandans haitanai andnemi. Wilþja jah allos þiudos jah allai þiudanos þiudo[9]. Gawidana in Kalaidoniauram jah Meatom[10] qiþiþ haitans Dio, bokareis ist, merists bokareis annale. Bauand in hlijam, samana haband land miþ aweþjam, widus jah du im ufto ist gards. Garwjai, ni wait duhwe, eisarnarauda farwa giband ize leika.

Los siluros son de tez morena y la mayoría nacen con el cabello rizado y negro. En cambio, los habitantes de Caledonia son pelirrojos y corpulentos, pero blandos. Se parecen a los galos o a los hispanos, dependiendo de su orientación hacia uno u otro país, por lo que conjeturaron algunos que la isla acogió a pobladores venidos de estos pueblos vecinos[9]. Todos los pueblos y sus reyes son igualmente salvajes. Dión, famosísimo escritor de anales, es el responsable de agruparlos a todos bajo las denominaciones de caledonios y meatos[10]. Viven en chozas de mimbre, compartiendo techo con el ganado, y los bosques les sirven a menudo de morada. No sé si se pintan sus cuerpos con hierro para adornarlos o por algún otro motivo.


[9] Los siluros habitaban al suroeste de lo que hoy es el País de Gales, siendo su capital Venta Silurum, la actual Caerwent, al este de Newport. Por su parte, los caledonios vivían en la región cercana a las Highlands, en el norte de la actual Escocia. Jordanes corrobora aquí la opinión de Tácito sobre el origen ibérico de algunos de los habitantes de las Islas Británicas, en concreto los siluros. En cuanto a los caledonios, en cambio, este autor se muestra más partidario de un posible origen germánico (cfr. Tac, Agr., 11,2).

[10] Los siluros habitaban al suroeste de lo que hoy es el País de Gales, siendo su capital Venta Silurum, la actual Caerwent, al este de Newport. Por su parte, los caledonios vivían en la región cercana a las Highlands, en el norte de la actual Escocia. Jordanes corrobora aquí la opinión de Tácito sobre el origen ibérico de algunos de los habitantes de las Islas Británicas, en concreto los siluros. En cuanto a los caledonios, en cambio, este autor se muestra más partidario de un posible origen germánico (cfr. Tac, Agr., 11,2).

“BI USSATEIN JAH DEDINS GUTANE”

25.-Þanuh us þizai Skadinaujon swe us smiþjon aljakunje aiþþau aufto swe us kilþein þiudo miþ þiudana seinamma, namin Bereigs, Gutans spillondau airis þau usgaggan: þaiei sunsei af skipam afsteigandans grundu attaitokun, anaks gebun stada namo seinata. Jah himma daga jah, swe merjada, haitada jainar Gutaskadinaujo[11].

26.-Þaþro suns ushafjandans sik du bauainim Hulmarugje, þaiei þan in markai Okaianei salidedun,gahlijadedun instagqandinuh ins usdribun us bauainim ize, juþþan uswaltjandans garaznans ize Wandalos biaiaukun sigizam seinaim. Þan sunjaba mikilai raþjon manne wahsjandein jah ju gaþiudanondin swe fimftin afar Bereig Filumera sunau Gadareikis, sa garuni nam ei jainþro afliþi miþ fadreinim Gutane harjis.

27.-Saei sokjands heiwa fagrosta jah stadins gadobans qam du landam Skwþjos þoei Aujo haitana wesun in razdai ize, þarei waila galeikaida in gabein mikilai þize gaujane; jah qiþand þatei brugjo, þairh þoei ahva ufarfor sa harjis halba, disskritnoda swaei ni aftra gabotnan mahta fram ainummehun, nih ju mannhun mahts was gaggan nih qiman. Jah sa staþs, swe merjada, gawagjandam moram afgrundiþai biwaibjandein inlukniþ, þanei baim gablandim wists galauk. Aþþan sweþauh jah himma daga weitwodiþa wratonde, þauhjabai fairraþro hausjandane, galaubjan mahta jainar stibnos faihaus hausjan mairkonah manne bigitan. So dails nu Gutþiudo ei Filumera qiþada in land Aujo ahvai ufarfaranai baurans warþ,

28.-Gaaiginodedun kusanata land, þanuh sunsaiw qimand du þiudai Spalam sakjonuh gawundanein sigis gitand, þaþroh ju swe sigwjandans duatsniwun du aftumistai dailai Skwþios, izei Pauntau marein nehvundja ist; swaswe jah in liudam seinaim fairnjizaim swe spillaleiko allis sidoda. Þatei jah Ablabjus usmelareis merosts kunjis Gutane anakauseiþ triggwostamma spilla, in domei jah sinistai managai gaqeþun:

29.-Iosefuh jeraboko spillaleis triggwosts, witoþ sunjos and all gabairgands jah anastodeinins waihte af frumistamma gaskeirjands. Bi sunjai, duhve anastodein þo þiudos Gutane, þoei gatihum, is afsatida, ni witum. Iþ þatainei Magog gamaudjands us kunja ize, qiþiþ þatei Skwþjus haitanai wesun þiudai jah namin, þizei ainis markos, faurþizei at anþaramma midjamma usbairaima, swaswe ligand þaurft ist gabairhtjan.

Capitulo IV. Salida de los godos de Escandía y asentamiento en Escitia

25. Se cuenta que en otro tiempo los godos salieron con su rey, llamado Beng, de esta isla de Escandía, a la que se puede considerar una fábrica de razas o un vivero de pueblos. Tan pronto como desembarcaron de sus naves y tocaron tierra dieron su nombre al territorio que hoy, según se dice, se llama Gotiscandia[11].

26. Desde allí marcharon al territorio de los ulmerugos, que por entonces ocupaban las riberas del Océano, acamparon allí y, tras entablar combate con ellos, los expulsaron de sus propias tierras. Más tarde sometieron a los vándalos[12], vecinos de aquéllos, y los añadieron al número de sus vencidos. Pero como su población aumentó notablemente, después de que aproximadamente cinco reyes hubieran sucedido a Beng, Filimer, hijo de Gadanco, nada más comenzar a reinar, decidió salir de allí al frente del ejército de los godos al que acompañaban sus familias.

27. Mientras buscaba territorios y lugares convenientes y apropiados para establecerse, llegó a las tierras de Escitia, que en su lengua se llamaban «Oium», donde se quedó maravillado por la riqueza de estas regiones. Pero se cuenta que el puente por el que cruzaban un río se derrumbó cuando tan sólo la mitad del ejército lo había atravesado y no hubo manera de repararlo, de modo que ni los unos pudieron volver atrás ni los otros continuar adelante, pues este lugar, por lo que se cuenta, está cerrado por un abismo rodeado de pantanos con arenas movedizas y al que la Naturaleza ha convertido en un lugar inaccesible por la mezcla de estos elementos[13]. Sin embargo, hoy todavía se pueden escuchar allí las voces de los rebaños e incluso distinguir rastros humanos, según testimonio de los viajeros, a los que se puede creer aunque sólo las hayan oído desde lejos. Así que la parte de los godos que se cuenta que llegó junto a Filimer a las tierras de «Oium» después de atravesar el río tomó posesión del suelo deseado.

28. Sin demorarse lo más mínimo llegan ante el pueblo de los espalos[14], trabaron combate y consiguen vencerlos. Desde allí, ya como vencedores, se dirigen rápidamente hacia los últimos territorios de Escitia, limítrofes con el mar del Ponto. Así se narra comúnmente en sus más antiguos poemas, escritos a modo de historia; así lo atestigua también Ablavio[15], que describe admirablemente al pueblo godo en su verídica Historia, y algunos otros escritores antiguos se muestran también partidarios de esta opinión.

29. Ignoro por qué Josefo[16], autor de anales muy digno de crédito, cuando siempre es fiel a la verdad e investiga las últimas causas de los hechos que narra, ha omitido lo que yo he contado sobre los orígenes remotos de la nación goda; tan sólo menciona a este pueblo desde que se asentó en este lugar y asegura que esta denominación de escitas se refiere tanto a su nombre como a su raza. Pero, antes de pasar a otros asuntos, es preciso que señalemos los límites de esta tierra tal y como se encuentran fijados.


[11] El topónimo Gotiscandia se corresponde con la actual región costera polaca del Báltico, entre los ríos Oder y Niemen (cfr la denominación actual de la ciudad de Gdansk (Goth-danisk) procedente de este término y atestiguada por vez primera en el año 970 con la forma Gyt-danzyc) La primera emigración se habría producido, pues, según Jordanes, desde el actual Gotaland («Tierra de godos») en el sur de Suecia, hasta el norte de la actual Polonia.

[12] Los vándalos procedían de la península de Jutlandia, en la actual Dinamarca, pero se habían asentado en el valle del Oder hacia el siglo V a C , y allí es donde debieron de tener sus primeros encuentros con los godos hacia el siglo I, aunque es posible que Jordanes aluda a otros enfrentamientos posteriores que continuaron hasta el siglo V d C.

[13] Con este relato de Jordanes sobre la rotura del puente y la consiguiente separación irreversible del pueblo godo se ha querido justificar la ulterior división entre visigodos y ostrogodos, aunque probablemente se trate de una narración de carácter legendario y sin mayor justificación histórica. El mismo Jordanes menciona anteriormente (cfr. supra § 22) a los ostrogodos como uno de los pueblos de la primitiva Escandía, y probablemente esta división pueda remontarse ya a un período anterior a la primera migración, relacionándose con las dos zonas geográficas del sur de Suecia (el Vástergotiand y el Óstergotland) que suelen distinguir los investigadores en virtud de las diferencias halladas en los materiales arqueológicos.

[14] Plinio el Viejo menciona también a ciertos «Satarchei Spalaei» (nat., 6, 22, 6) que habitaban la región meridional del Cáucaso, aunque no podemos afirmar con rotundidad que se tratara del mismo pueblo al que alude Jordanes. En todo caso, parece tratarse de los pueblos protoeslavos asentados en la zona meridional de la actual Ucrania a los que alude también Procopio (cfr. N. Ver-nadsky, «The Spali of Jordanis and the Spori of Procopius», Byzantion, 13, 1938, págs. 263-266).

[15] De este historiador, mencionado en otras dos ocasiones por Jordanes (cfr. infra § 82 y 117), no tenemos apenas noticias fiables. Mommsen lo consideró autor de una primitiva Historia Gótica muy dependiente de la del griego Dexipo y de la que se habría servido Casiodoro para elaborar la suya. Sin embargo, podría tratarse también de un autor griego cuyas obras habrían podido llegar directamente a manos de Jordanes durante su estancia en Constantinopla. Cfr. R. Hachmann, «Ablabius und der Autor der Westgotengeschichte», Die Goten und Skandinavien, Berlín, 1970, págs. 59-109.

[16] Se trata de Flavio Josefo (ca. 37-101 d.C.), historiador de origen judío afincado en Roma, que en el libro primero se sus Antigüedades Judaicas considera a Magog, hijo de Jafet (cfr. Vulg., gen., 10, 2) el padre de la estirpe escita (Ioseph., ant., 1, 6, 1). A partir de aquí, muchos historiadores posteriores, entre los que se encuentran San Jerónimo o San Isidoro de Sevilla, identificaron a los godos con los antiguos escitas, que aparecen en la literatura clásica desde Heródoto (vid. Isid., etym., 9, 1, 27). Jordanes parece querer poner de relieve la falsedad histórica de esta filiación.

XXIV Capítulo XXIV. La invasión de los hunos

129.-Kuni þata gunþigarwisto jah managaize þiudalande waidedjan Gutans swe gasehvun, usfilmans wairþand jah garuni nimand miþ þiudana seinamma, hvaiwa swaleikamma andastaþja uswandjaina. Þanuh þan Airmanareiks sa þiudans Gutane, þauhjabai swe iupis gataihum anamanagaim þiudom warþ hroþeigs, akei Hunins qimandans miþþanei biþagkeiþ … Hrussamanne (Rusmunane) kuni untriggwata, þatei þan miþ anþaraim [sik] imma [swe] tamata ustaiknida, þizos swaleikaizos inilons brukeiþ du ina afmarzjan. Biþe auk [faurþis] qinon suma Sonahildja namin us kunja gakannidamma und abins hindarweisai afstassai sa þiudans moda inwagiþs anabauþ, ei hrussam wilþjaim gahaftida wesi jah þaim garannidam im sundro dishnupnodedi; broþrjus þan izos Sar (Sarws) jah Ama (Hamaþius) þizos swistrs dauþu fraweitandans Airmanareikis seidon hairau haihaggwun. Þizai banjai balwiþs wainaha libain in leikis unmahtai tauh.


Los getas se quedan aterrorizados cuando ven el empuje de esta raza destructora de tantos pueblos y preparan con su rey un plan para enfrentarse con semejante enemigo. Pues el rey godo Hermanarico, aunque había obtenido triunfos sobre muchos pueblos, como hemos dicho anteriormente[17], sin embargo no dejó de inquietarse ante la llegada de los hunos. En esto, el pérfido pueblo de los rosomonos[18], que hasta entonces había manifestado su sumisión hacia él como otros muchos, aprovecha esta ocasión para traicionarlo. En efecto, una mujer del mencionado pueblo llamada Sunilda engañó a su marido y lo abandonó. El rey se enfureció por ello y mandó que la ataran a unos caballos salvajes que, corriendo en sentido contrario, la descuartizaran. Sus hermanos, Saro y Ammio, para vengar la muerte de su hermana, hirieron a Hermanarico en un costado con su espada. Éste estuvo ya enfermo de por vida, debilitado por el efecto de esta herida.[19]


[17] Cfr. supra §§ 116-120.

[18] Parece ser que los rosomonos pertenecían a la familia de los hérulos (vid. O. Geschwantler, «Zum namen der Rosomonen und an Jónakr», Sprache, 17, 1971, págs. 164-176).

[19] Esta anécdota tiene probablemente su base en una antigua saga gótica que no se nos ha conservado en otros autores, pero sí en leyendas transmitidas oralmente en algunos países escandinavos. Lo que sí parece claro es que no tiene ninguna relación directa con la historia de Hermanarico y los hunos y que ha sido aprovechada por Jordanes para justificar la victoria de los hunos sobre los godos.

130.-Þis unhailjis is niutands Balamers Hune þiudans in Grutigge fera insandida hari, af þizeei gamainduþai Tairwiggos in sumaizos sakjons miþ sis misso ju afdailidai wesun. Miþþan Airmanareiks swa sair þis wundufnjis swe jah Hune ufarrunins ni bairands framaldrs jah fulls dage jah jere usfulljands hund jah taihun libainais seinaizos gaswalt. Sa dauþus gaf Hunim [lew du] gawaldan jainaim Gutam, þanzei qeþum in þamma Austragauja sitan jah Austragutans haitan.

130.-Aprovechándose de su mala salud, Balamber, rey de los hunos, dirigió su ejército hacia la región de los ostrogodos, que estaban ya separados de los visigodos a causa de cierta disputa acaecida entre ellos. Entretanto Hermanarico, no pudiendo soportar ni el dolor de sus heridas ni las incursiones de los hunos, falleció muy anciano a los ciento diez años de edad.[20] Su muerte dio ocasión a los hunos de imponerse a aquellos godos que habíamos dicho que estaban asentados en la zona oriental y que se llamaban ostrogodos.


[20] Según Amiano Marcelino (hist., 31, 3,2) Hermanarico se habría suicidado abrumado por tan grandes males. Jordanes elimina este detalle de la historia, puesto que no conviene en absoluto a su propósito de engrandecer los orígenes de la dinastía amala, a la que este rey pertenecía.

Capítulo XXIX. Alarico llega hasta Ravena

151

Saei nu, swaswe Ablabius qiþiþ, airis habna was, braidamma aurtigarda galeikands bagme fullo, aþþan ana þaim ni sind seglans, iþ akran. Baurgs silba þrim namnam hvoftuli habaiþ, þrijafaldana stad habaiþ, þata ist: frumist, Rabainna; fairristo Klassis; midumai, Kaisarai miþ baurg jah marein, fulla gabeine, malmin jah farona gatilamma.

Hoy día, como dice Flavio[21], lo que fuera en otro tiempo puerto presenta espaciosos jardines llenos de árboles de los que no cuelgan ya velas, sino frutos. No en vano esta ciudad se enorgullece de tener tres nombres que responden a tres ubicaciones distintas: la primera parte se llama Ravena, la última Clase, y en medio de ellas está Cesárea, entre la ciudad y el mar, en una explanada llana de arena fina muy adecuada para el transporte.


[21] Se desconoce quién pudo ser este Flavio, aunque tal vez se tratara de un geógrafo de Ravena contemporáneo de Jordanes. Tampoco se nos ha conservado el fragmento de Dion en el que hace referencia a su puerto.

 

Capítulo XXXIX. Arenga de Atila a su ejército

202-206

[Attila qaþ:]

202.-Afar sigiza swalaudaizo þiudo, afar midjungard, jabai gastandaiþ, gatamidana, until domidedjau <izwis> swaswe unweisans waihtais waurdam inwagjan. Sokjai þata andizuh niujis drauhtins aiþþau unfraisans harjis. Nih mis binauht ist hva gamainjata rodjan, nih izwis skuld ist hausjan.

202. Entonces Atila, al ver la confusión de su ejército como resultado de la acción anterior, pensó que debía subirles la moral e improvisó la siguiente arenga: «Si os mantenéis en pie después de haber vencido a tantos pueblos, después de conquistar el mundo entero, considero inútil animaros con palabras como si fuerais soldados bisoños. Eso que lo haga un caudillo novato o un ejército sin experiencia. Ni es justo que yo os diga palabras trilladas ni conviene que vosotros las escuchéis.

203.-Hva raihtis anþar jus nibai militon biuhtai <sijuþ>? Aiþþau hva gumin swinþamma woþizo þau fraweit handau sokjan? Mikila giba <ist> at wistai ahmans fragildis sadans briggan.

203. ¿A qué otra cosa estáis acostumbrados más que a luchar? ¿Hay algo más agradable para un hombre valiente que vengarse con sus propias manos? Es un gran don de la naturaleza el poder saciar nuestras almas con la venganza.

204.-Anaqimaima nu andastaþi mundrai: balþizans sind sinteino þaiei farand du harjon. Gaqumanaim frakunneiþ missaleikaim þiudom: bandwo faurhteins ist gamainduþai driugan. Sai faura ufarruna unsaramma agisa ju dishabanda, hlaina sokjand, haugans nimand jah <in> seiþjai idreigai in haiþjom tulgiþos usbidand. Kunþ izwis ist hvan sijaina leihta Rumone sarwa: frumein jan-ni qiþa wundufnjai, ak silbin stubjau kaurjanda, miþþanei in tewai gagaggand jah hansos <in> skildubaurg gawidand. Jus haifstjaiþ gastoþaim ahmam swe biuhtai

204. Ataquemos, pues, con coraje al enemigo. Los que deciden lanzarse a la lucha son siempre los más audaces. Despreciad a los pueblos dispares que se unen para luchar juntos; aliarse para defenderse es un síntoma de miedo. Ved cómo están ya muertos de terror incluso antes de vuestro ataque y por eso se suben a las alturas. Se arrepienten tarde, en el campo de batalla, y buscan desesperados lugares altos y fortificados para resguardarse. Ya sabéis bien qué poco resistentes son las armas romanas. Aguantan difícilmente, no digo ya la primera herida, sino incluso la primera polvareda que se levanta cuando se ponen en orden de batalla o preparan su formación en tortuga.

205.-fra-h-kunnandans harja ize Allanans dissitiþ, in Wisugutans atdriusiþ. Þaruh uns adrata sigis sokjan <skuld ist>, þarei sikhabaiþ waihjo. Afmaitanai þan <af> sinwom suns liþjus afsliupand, nih mag standan leik þammei baina usnimis. Urreisaina ahmans, moþsswikunþs ufarwahsjai. Nu mitonins, Huneis, nu wepna uslukiþ: jabai gawundoþs hvas – andastaþjis dauþu gatilo, aiþþau hails – fijande slauhtais gasoþjaidau. Þans sigizwairþjans ni ainohun arhvazno undrinniþ, þans dauþubljans jah in rimisa waiwaurds gadrauseiþ.

205. Vosotros pelead con el arrojo que acostumbráis y, despreciando sus ejércitos, arrojaos sobre los alanos y arremeted contra los visigodos. Tendremos que conseguir una rápida victoria allí donde se resuelve la guerra: los miembros del cuerpo se debilitan rápidamente cuando se cortan los nervios y un cuerpo al que se le quitan los huesos no es capaz de mantenerse en pie. Levantad los ánimos y que resurja vuestra furia habitual. Hunos, servios ahora de vuestra inteligencia y de vuestras armas; que el herido en combate reclame la muerte del adversario y que el que está ileso se sacie degollando a los enemigos. A los que han de vivir no los alcanza flecha alguna, a los que han de morir los hados los hacen perecer incluso en tiempo de paz.

206.-Bi spedistin: duhve Wodans Hunins ana swa managaim þiudom hroþeigans ustaiknida, nibai du þizos haifstais swegniþai gamanwidedi? Þaþroþ- þan hvas Aujo wig þaim airizam unsaraim gabairhtida þana swa laggos aldins galukanan in fulhsnja? Hvas nauh þaim wepnalausam gakunnan gatawida þans gawepnodans? Andawleizn Hune ni mahtedun bairan galisanai alamans. Ik ni afairzjada bi þata habando gadaban: her akrs ist þanei unsis swa managos ansteis gahaihaitun. Fruma in andastaþi spiuta gawairpa. Jabai hvas magi <at> Attilin weihandin gahveilain <sis> haban, gafulhans ist.

206. Para terminar: ¿Por qué iba a haber convertido la fortuna a los hunos en triunfadores sobre tantos pueblos si no les hubiese reservado también la alegría de vencer en este combate? ¿Y quién abrió finalmente a nuestros antepasados el camino de la laguna Meótida que había permanecido durante tantos siglos cerrado y secreto?¿Quién hacía incluso que hombres armados fueran derrotados por otros inermes?[22] Un grupo de gentes unidas artificialmente no podía resistir la presencia de los hunos. No me equivoco sobre el desenlace de los acontecimientos. Este campo de batalla es el que nos han vaticinado tantos éxitos anteriores. Seré el primero en lanzar mis flechas contra el enemigo. Si hay alguien que se quede quieto mientras Atila lucha, que se dé por enterrado.» Enardecidos con estas palabras, todos se lanzaron al combate.


[22] No se sabe muy bien a qué puede hacer referencia aquí Jordanes. Posiblemente sea una confusión con el episodio de los sacerdotes godos que hacen retroceder con sus cantos a los macedonios en el § 65.

Capítulo XLVI. Odoacro depone a Rómulo Augústulo

242 Nu þan Awgustulus gahaihait reik þairh Attan seinana Oraistais in Raþainai, ni faura laggai hveilai franam Italja Audaakr, þiudans Taurkiliggiwe, swe reiks Skeiriwe, Heruliwe jah frijonds missaleikaize kunje. Is usqam Oraistais, usnam sunu seinana Awgustulus hauhastolis jah domida ei ina usdreibada warþ in þiudangardja Lukulaus Kampanjai.

Pero al poco tiempo de ser nombrado emperador Augústulo en Ravena por su padre Orestes, Odoacro, rey de los torcilingos, que tenía con él a los esciros, los hérulos y a otras tropas auxiliares de distintos pueblos, invadió Italia y tras matar a Orestes expulsó del trono a su hijo Augústulo y lo condenó al exilio en la fortaleza de Lúculo en Campania.[23] 


[23] Odoacro era hijo de un jefe esciro y jefe de un importante contingente de esciros, hérulos y otros pueblos bárbaros que lo eligieron rey el 23 de agosto del 476. Nunca llego a proclamarse emperador, ni asumió la purpura ni las insignias imperiales (cfr Casiodoro, uar, 1303) y desterro a Rómulo Augústulo a una magnifica villa cercana a Napóles con una pensión de seis mil libras de oro.

 

243 Swa wistrareiki Rumoniskins kunjis, þatei Auktaþianus Awgustus, frumista Awgustiwe, dugann reikinon in sibunhundin jah niundin jera fram gasuleinai þizos baurgs, fraqistida miþ þamma Awgustau in fimftataihundin jah twa tiggjus anþaramma jera fram anastodeinai fraujinassaus is faurareikinonds jah þans faura im, jah fram þamma mela þiudanos Gutane reikinodedun Ruma jah Italja. Biþe Audaakr, þiudans þiudo alla Italja franam jah þan in anastodeinai seinis fraujinassaus fraqistida airla Brakilin at Raþainai ei mahtedi ognan sik bi Rumonim. Is swinþida is reik jah reikinoda bi þrijataihun jera, jah und qumþ þiudareikis þizei rodjaima afar þamma.

De este modo el Imperio Romano de Occidente, que comenzó a existir con Octaviano Augusto, el primer emperador, setecientos nueve años después de la fundación de Roma, llegó a su fin con este Augústulo quinientos veintidós años después de que sus predecesores gobernaran el Imperio. Desde entonces Roma e Italia estuvieron regidas por monarcas godos[24]. Entretanto Odoacro, rey de muchos pueblos, subyugó Italia hasta tal punto que infundió su terror a los romanos. Nada más comenzar su reinado asesinó al conde Bracila cerca de Ravena y se afianzó en el trono durante trece años hasta el surgimiento de Teodonco, del que hablaremos en los siguientes capítulos.

[24] La fundación de Roma se data tradicionalmente en el 753 a C Setecientos nueve años después (45 a C ) subió al poder Octaviano Augusto. El año 476 supondría, pues, el final del Impeno Romano de Occidente, según esta aserción de Jordanes (que sigue, por otro lado al cronista bizantino Marcelino [si glo VI C ] —chron, 91) Para confirmar este dato se recurre también a la devolucion por parte del Senado romano de las insignias imperiales a Constantinopla, junto con una delegación que comunicaba al emperador Zenon (474 491) que ya no había necesidad de emperador en Occidente. Sin embargo, hay historiadores que prefieren considerar otras fechas para la caída de Roma, como la invasión de Italia por Teodorico y los ostrogodos en el 488. Vid a este respecto, por ejemplo, E Demougeot, «Bedeutet das Jahr 476 das Ende des Romischen Reiches im Okzident», Klio, 60, 1978, pags 371-381.

These are parts of it translated. I encourage everyone with a good knowledge of Gothic here to post and contribute with other parts, some verses are very short. For translations we generally use the Latin original with the English translation if the Latin causes too much trouble (Jordanes wrote confusing in Latin).