Gramática

Morfología.

El sistema nominal: La morfología nominal del gótico muestra, como la del resto de las lenguas germánicas, una fuerte reducción de los tipos flexivos respecto del indoeuropeo. La mayoría de los nombres pasan a declinarse como temas en vocal (-a <*-o los masculinos y neutros, -o < *-a los femeninos) o como temas en -n (en -an/-in los masculinos y neutros, en -on y en -ein los femeninos). El resto de los tipos flexivos son residuales, comprenden pocas palabras y cada una de ellas sólo está atestiguada en algunas pocas formas. El paradigma mejor representado es el de la declinación en -i, con bastantes formas analógicas de la flexión en -a y en -o. Y quedan escasos restos de flexiones en -u, en -r y en -nd.

El gótico, salvo en algunas pocas formas que se remontan a un antiguo instrumental, posee un sistema de cuatro casos: nominativo, genitivo, dativo y acusativo. En los neutros hay identidad formal de nom. y ac.

La flexión nominal comprende tres clases de palabras, con esquemas de flexión diferentes: sustantivos, adjetivos y pronombres. La flexión pronominal muestra rasgos muy antiguos, de evidente correspondencia con la flexión del indio antiguo. La flexión adjetival combina rasgos de la sustantival y pronominal: en “declinación débil”, propia de las construcciones determinadas, los adjetivos se declinan como temas en -n, con la peculiaridad de que el nom. sg. fem. es en -ein; en “declinación fuerte”, propia de las construcciones indeterminadas, se declinan como temas en vocal (en -a para el masculino y neutro, en -o para el femenino), pero integrando una serie de formas de origen pronominal, entre las que se encuentran los antiguos formantes -sm-, -sy-.

Toda la flexión nominal, con la única excepción de los pronombres personales, tiende a marcar el género gramatical, distribuyendo los tipos flexivos entre los géneros, en parte regularizando la situación indoeuropea y en parte generalizando tipos propios (por ej. los fems. en -ein). En la flexión fuerte todos los temas en -a son masculinos o neutros, todos los en -o son femeninos, y los temas en -i tienen flexión diferente según que sean masculinos y neutros o femeninos. Los temas en -u son sólo masculinos o neutros. En la flexión consonántica o “débil” los en -an/-in son masculinos y neutros, y los en -on y en -ein son femeninos. En la flexión pronominal sólo el dativo de plural es común a los tres géneros.

Respecto del número gramatical, está tan marcado como en la mayoría de las lenguas indoeuropeas (nunca dos formas del mismo caso tienen la misma desinencia en singular y plural). El dual sólo aparece en los pronombres personales, y aun en ellos sólo rara y defectivamente.

Las clases de palabras que comprende el sistema nominal son: sustantivos, adjetivos, pronombres personales, relativos, interrogativos, demostrativos, indefinidos y numerales. Entre los adjetivos se cuentan los participios de presente y pasado. Un lugar especial dentro de los pronombres lo ocupa el anafórico es, ita, si, que funciona en todo sentido como un pronombre personal de tercera persona, y el demostrativo sa, þata, so, que las más de las veces es un verdadero artículo.

El funcionamiento del sistema nominal se articula en tomo a la categoría de caso. Los cuatro casos del gótico son en cierto modo comparables a los del griego antiguo, pero hay algunas diferencias en la distribución de las funciones, sobre todo por lo que se refiere al dativo.

El uso del nominativo no difiere del de las demás lenguas indoeuropeas.

El acusativo es el caso del régimen directo del verbo por excelencia, y es a veces adverbial (en las determinaciones más directamente exigidas por el lexema verbal): duración, cantidad o medida, etc. Con preposiciones espaciales es direccional, como en la mayor parte de las lenguas emparentadas.

El genitivo es básicamente el caso del régimen o determinación directa del nombre, aunque a veces lo es también de verbos de significado ablativo: “carecer de”, “necesitar de”… Desarrolla ampliamente la función partitiva, en medida mayor que el griego o el latín, tanto dependiendo de nombres y pronombres como en calidad de régimen verbal: “lleno de, “llenar de”… Como régimen preposicional es poco frecuente, y cuando no indica “dirección desde” desarrolla significados especiales: causales, etc. Es también a veces adverbial, pero prácticamente-te sólo en fórmulas fijas: nahts “de noche”, gistradagis “ayer”…

El dativo recoge todos los usos nominales que no son determinación directa del verbo o del nombre, todas las referencias “terceras” y determinaciones secundarias. Además del sentido referencial activo del significado propiamente dativo (“dar algo a alguien”, “ser tal o cual para algo o alguien”), es el caso adverbial estático por excelencia (significados locativo, instrumental, sociativo…), y es muy frecuente la forma dativa de los adverbios. Es también el caso agente de la pasiva, y el caso de las construcciones de participio absoluto. Es también el régimen directo de algunos verbos que contienen una referencia menos directa que los propiamente transitivos: “ayudar a”, “responder a”. Es también el caso preposicional más frecuente, incluso en sintagmas de sentido ablativo.

En gótico, como en la mayoría de las lenguas indoeuropeas, la determinación del significado del verbo y otros lexemas relaciónales se realiza ampliamente a través de sintagmas de preposición y caso. Son preposicionales los tres casos oblicuos, aunque predomina el dativo. Una misma preposición puede regir varios casos, constituyéndose con ello un significado más específico y concreto.

El sistema flexivo de sustantivos, adjetivos y pronombres da lugar a un sistema de concordancias con alto valor integrador de la expresión, la cual puede en consecuencia ser muy económica y sintética. El gótico tiene una densidad informativa semejante a la del griego y el alemán, y netamente superior a la del español, el francés y el inglés.

El sistema verbal: Formalmente hay dos grandes clases de verbos, los “fuertes” y los “débiles”, clasificación que hace referencia a la formación del pretérito.

Son “fuertes” los verbos que muestran alternancia de la vocal radical entre el presente, el pretérito singular y el pretérito plural. Hay seis series de alternancias, unas que continúan directamente el vocalismo verbal indoeuropeo y otras que representan innovaciones del germánico. Dado que el pretérito germánico es en parte continuación del antiguo perfecto, serían de esperar en él también muchos ejemplos de reduplicación. En el resto de las lenguas germánicas este procedimiento está prácticamente eliminado, pero en gótico se conserva en dos tipos flexivos, el de los perfectos reduplicativos tipo haitan, haihait, y el de los reduplicativo-alternantes, en el que se suman ambas marcas del antiguo perfecto: letan, lailot (pero esto sólo se produce en verbos con alternancia e/o). Las desinencias de este pretérito fuerte son también una continuación directa de las que se reconstruyen para el perfecto indoeuropeo, pero tan sólo en singular, pues las del plural están muy modificadas.

Son “débiles” los verbos que no modifican su vocalismo radical en el pretérito, y que en cambio forman éste mediante la adición de un sufijo dental, generalmente -d- pero en algunos casos -t- (nasida, waurhta) y unas desinencias propias de origen tan oscuro como el del sufijo. A diferencia de los anteriores son en general verbos secundarios, derivados de nombres o de otros verbos, por procedimientos que se atestiguan también en otras ramas indoeuropeas: presentes con sufijo *-y-, con sufijo *-nā-, etc. Todas las lenguas germánicas han tendido a generalizar este pretérito. En gótico presenta una peculiaridad que no tiene paralelo en las demás: que en dual, en plural y en todo el optativo aparece en una forma reduplicada –dedu-. Es éste el dato que más ha estimulado la opinión de que este sufijo dental debe ser la aglutinación del auxiliar *dhē-. No obstante para esta hipótesis hay dificultades fonéticas insalvables. De acuerdo con el sufijo derivacional los verbos débiles se clasifican en cuatro clases.

Las categorías flexivas que comprende el sistema verbal del gótico son: dos tiempos, presente y pretérito; tres modos, indicativo, optativo e imperativo; dos diátesis, activa y pasiva; tres números, de los que sin embargo el dual está muy poco atestiguado, faltando por completo en la pasiva. La pasiva es en general poco usada; sólo aparece en presente de indicativo y optativo, y posee una única forma para las tres personas del plural (característica que en otras lenguas germánicas es propia de todo el sistema verbal). En gótico, como en todo el germánico, hay un solo infinitivo, con desinencia –an, y dos participios, de presente y de pretérito, siendo éstas todas las formas nominales del verbo.

Desde el punto de vista de la semántica y de las funciones sintácticas, convine advertir las siguientes peculiaridades:

Parece innegable que en gótico existe hasta cierto punto el aspecto verbal como categoría marcada, pero desde luego no en la forma sistemática que muestra por ejemplo el eslavo. En algunos contextos el pretérito aparece con el valor aspectual resulta TiVo (temporalmente un presente) del antiguo perfecto indoeuropeo (J. 16,32: qimiþ hveila, jah nu qam, “llegará el momento, y es llegado ya”). En el ámbito léxico la partícula ga- añade a veces al verbo un valor perfectivo, compatible con el significado durativo de la raíz: L. 8,10: ei saihvandans ni gasaihvaina “para que viendo no acaben de ver”. A semejanza del perfectivo eslavo, en gótico un presente perfectivo con ga- es frecuentemente un futuro (J. 8, 51: jabai hvas waurd fastaip, dauþu ni gasaihvifj aiwa dage “pues el que mantenga mi palabra no verá jamás la muerte”).

La oposición temporal de presente y pretérito deja sin expresión propia al futuro, que en general se expresa con el presente y determinaciones contextúales que permitan inferir el valor temporal futuro. Pero cuando la referencia al futuro contiene algún matiz hipotético o dubitativo aparece el optativo.

El pretérito gótico traduce indistintamente al perfecto, al imperfecto y al aoristo griegos, y sólo en el uso resultativo su oposición temporal al presente queda cancelada.

En el ámbito de la expresión modal sólo se oponen un modo de la enunciación y un modo no enunciativo, el llamado Optativo o Conjuntivo, capaz de dar cauce a cualquier modificación del valor ilocutivo del verbo, incluido el mandato (aunque para éste la segunda persona dispone de un modo propio, el imperativo). El optativo es el modo de los deseos (que cuando se entienden como irrealizables van en pretérito de optativo), de los preceptos positivos (alternando con el imperativo), de las prohibiciones (con ni), de las condicionales hipotéticas e irreales (respectivamente en presente y pretérito), de las expresiones de duda, incertidumbre, eventualidad. Es también un modo subjuntivo estricto (modo de la subordnación en ciertas condiciones fijas; cfr. apéndice sobre sintaxis).

El gótico conoce un amplio desarrollo de la expresión verbal impersonal, que en general va en pasiva, sintética y perifrástica (con wisan y el participio de pretérito), siendo esta última más frecuente: qiþan ist “está dicho”… Cuando la pasiva no es impersonal, el sujeto agente puede expresarse en dativo, o con la preposición fram, e incluso con la preposición frairh (þata gamelido þairh Esaian praufetu “lo escrito por el profeta Isaías”). En general es frecuente la expresión de la voz pasiva mediante la perífrasis del verbo “ser” con el participio de pretérito.

Los participios de presente y de pretérito poseen valores respectivamente activo y pasivo en los verbos que admiten esta distinción. El infinitivo puede conectarse directamente con otro verbo (urrann anameljan “acudió a inscribirse”, brahtedun ina atsatjan “le llevaron para presentarlo”),